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Arrendamiento: firmas digitales chafas vs firmas digitales sólidas

En nuestro artículo anterior, hablamos de los cambios que se están dando ya en materia del consentimiento. En específico es importante entender los tipos de firmas que existen en materia civil y en particular en lo que se refiere al arrendamiento, pues hay de todo en la viña del señor.

Hemos visto que en el mercado del arrendamiento se están promoviendo plataformas de firmas de documentos muy amigables, con una bonita navegación y con un diseño agradable. No hay que estar peleados con eso. Pero definitivamente eso no lo es todo en cuanto a la seguridad o riesgo que puede implicar una firma digital.

Existen básicamente 2 tipos de firmas digitales:

1. Las chafas.

En este rubro encontraremos opciones como "firmar con el dedo", "firmar con una pluma digital", dar "check" a una casilla de aceptación de "términos y condiciones" o simplemente oprimir el botón de "aceptar". Si bien estos consentimientos pueden ser válidos en algunas ramas del derecho, la materia civil requiere de mayor seriedad. En particular, en el derecho inmobiliario, a través de una firma se otorga posesión o se traslada el dominio de un bien. Eso es delicado, y un botón de "aceptar" puede tener sus bemoles, pues desde el punto de vista litigioso en esta materia, una firma endeble como las mencionadas puede derivar en la nulidad del contrato. Ello conlleva un largo proceso, acompañado de riesgos innecesarios y un desgaste tremendo. ¿Por qué? son firmas fáciles de falsificar y fáciles de desconocer.

2. Las sólidas.

Las firmas que tienen el mismo carácter que la firma autógrafa son las proporcionadas directamente por alguna autoridad directamente o a través de un proveedor certificado (PCS) por alguna autoridad. ¿A cuáles nos referimos? Primeramente a la e-firma que se tramita delante del SAT. Sobre ella, además de comentar que es gratuita, también conviene citar el Artículo 2, fracción XIII de la Ley de Firma Electrónica Avanzada:

Conjunto de datos y caracteres que permite la identificación del firmante, que ha sido creada por medios electrónicos bajo su exlcusivo control de manera que está vinculada únicamente al mismo y a los datos que se refiere, lo que permite que sea detectable cualquier modificación ulterior de éstos, la cual produce los mismos efectos jurídicos que la firma autógrafa.

Es decir, esta firma sirve para nuestros trámites frente a la autoridad fiscal, pero también para firmar cualquier documento digitalmente.

La otra posibilidad, es utilizar una firma emitida por un PCS autorizado por la Secretaría de Economía. Este tipo de firma sí tiene un costo y un período de validez (normalmente de 2 años).

Ambas opciones tienen que ser utilizadas en plataformas serias (que no necesariamente serán bonitas), pero que cumplen con reglamentaciones locales, federales y en particular con la NOM 151. La buena noticia es que en Previsión Legal hemos implementado la firma digital seria desde que comenzamos con la pandemia. Pregunta a tu Ejecutivo de Cuenta.

¡Y a firmar! ¡también digitalmente!





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