Un respiro para el mundo...



Hoy comienza un nuevo capítulo en la historia de nuestro vecino del norte. Independientemente de opiniones y preferencias políticas, tenemos que reconocer que el reto que le viene al nuevo inquilino de la Casa Blanca es tremendo. Y para muchos, la llegada de Biden y Harris es un respiro. ¿Pero por qué nos debe de interesar lo que haga o deje de hacer el nuevo Presidente de los Estados Unidos?

Bien, pues por varias razones:

Comencemos tal vez por la más abstracta: la democracia como una institución. Lo que ocurrió en el Capitolio el 6 de enero pasado, fue un hecho sin precedentes. Probablemente para nosotros en México o para cualquier otro país latinoamericano, pudiera ser un episodio relativamente normal (aunque inaceptable sin lugar a dudas) pero, salvo en una película de ficción, jamás imaginamos ver escenas así en Europa, Japón o Estados Unidos. Y ocurrió. Una turba enardecida de salvajes, tomó el Congreso estadounidense, llegando a escasos metros del lugar en el que el Vicepresidente y los Senadores se encontraban. Se perdieron varias vidas, sí, pero el Congreso como institución democrática dejó su condición inmaculada en el país en el que sus habitantes se jactan de ser el más democrático del mundo. Así es que lo que Biden empuje hacia el reestablecimiento y fortalecimiento de las instituciones de su país, será ejemplo para el planeta y para nosotros en México.

Ahora, hablemos sobre temas más prácticos y con una afectación más directa en nuestra vida económica. Comencemos con las exportaciones hacia Estados Unidos, pues representan 1 de cada 4 pesos de nuestra economía. Por esta razón, el rápido actuar hacia la recuperación económica del otro lado del río Bravo es vital para nosotros. Ya hemos visto anuncios del nuevo gobierno sobre apoyos a personas y empresas. Estos, junto con una ágil campaña de vacunación e iniciativas de reactivación de la actividad industrial, harán que el mercado estadounidense consuma y produzca. Y si ellos consumen y producen, pues importan desde México y eso significa un empujón para nuestra propia actividad industrial (ver artículo Cadenas de Valor).

En segundo lugar, vale la pena hablar sobre energía. Biden ha anunciado el regreso de su país al acuerdo de París sobre cambio climático. Esto no sólo es una buena noticia para nuestro golpeado planeta, sino para México, pues implica una presión moral y legal para que seamos capaces de atraer inversión hacia una transición energética, moviéndonos hacia energías limpias y la eventual descarbonización de nuestra economía. Por otro lado, hemos escuchado también una estrategia menos belicosa y más ordenada en cuanto a migración e inversión extranjera, que busca evidentemente construir una base más grande de consumidores e inversionistas que sumen en la recuperación económica post-COVID. Recordemos que una de las principales fuentes de ingresos de nuestro país son justamente las remesas que nuestros connacionales envían desde sus zonas de residencia en aquella nación.

En fin... los nombres que se manejan para el gabinete dicen mucho sobre la óptica y los ideales de la nueva administración y nos dejan ver orden y rigor, pero al mismo tiempo inclusión racial y de género (desde la propia Vicepresidencia). Tendremos que estar atentos a los nombramientos sobre puestos que manejen asuntos relacionados con México y, en particular, esperemos con buen ánimo la noticia sobre quién se encargará de ocupar la Embajada.

Además de estos temas ¿qué otros retos tiene delante?

Biden enfrenta un conjunto de tensiones comerciales y diplomáticas con China y, en menor medida, con un puñado de otros países. Le dejan en el escritorio bloqueos comerciales dirigidos a empresas en particular e incluso relaciones desgastadas por ataques personales a otros presidentes y políticos de diversas naciones. Su rol probablemente será una combinación de conciliación y regulación. Lo veremos siendo cordial pero firme, buscando acercarse pero estableciendo límites.

El cambio en la Presidencia de los Estados Unidos, se da también en medio de una terrible pandemia que ha cobrado más de 400 mil vidas es ese país y ha dejado mercados desequilibrados, barrios desiertos, centros comerciales vacíos, mayor discrepancia en la distribución del ingreso y otro poco de problemas, pero sobre todo Biden y Harris reciben a un país dividido, en el que es más importante tu color o tu preferencia política que tu nacionalidad.

Por todo esto, el cambio en la cúpula del poder en Estados Unidos está siendo un respiro y debiera incidir en redes sociales menos polarizadas, en la condenación del desprecio, la misoginia y el racismo; y finalmente, en un ambiente de diplomacia y respeto. Si bien, las vicisitudes son parte de la misma raza humana, lo tremendamente reprobable era el hecho de que durante cuatro años fueron legitimizadas por quien concentraba el mayor poder del mundo entero. Y por ello, el cambio es sencillamente un respiro...

Entre tanto, hagamos nosotros mismos conciencia de que la división y el encono nunca terminan bien. Seamos mexican@s, sin importar el nivel de ingresos o preferencia política.

Primero MEXICAN@S, sólo MEXICAN@S, siempre MEXICAN@S.



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