La liquidez y los bienes raíces

En estos tiempos de contracción económica y bajos ingresos, tal vez es fácil caer en la tentación de vender un inmueble con tal de obtener liquidez. Probablemente porque el ingreso se reduce o porque se perdió la fuente del mismo, los propietarios de inmuebles ven este activo como una tentadora posibilidad de resolver sus necesidades de liquidez. ¿Pero es momento de hacerlo?

La primera parte de la respuesta es que antes hay que intentar otras rutas. El vender un activo de largo plazo, como lo es un bien inmueble, debe ser la última alternativa. Sobre todo si pensamos que ante el actual escenario de sobre-oferta (ver artículo), una acción como ésta abonaría a la distorsión de precios en el mercado inmobiliario.

La tentación de vender el patrimonio inmobiliario puede deberse a una contracción del mercado que genera nuestro ingreso principal. Pudimos haber perdido el empleo, o tal vez nuestro negocio está pasando por una crisis, pero al paso de los meses (pocos o muchos), las cosas pudieran volver a su cauce. Y en caso de haber tomado una decisión precipitada, para el momento en el que el curso se retome con una relativa normalidad, el inmueble que liquidamos, ya no será nuestro. Esa propiedad pudo haber sido el fruto del esfuerzo de muchos años, e incluso de varias generaciones. Por ello es importante revisar algunas posibles vías antes de hacerlo:

Primero merece la pena hacer un pronóstico del tiempo en el que las cosas puedan mejorar en el entorno personal. Esto nos dará una idea aproximada de cuántos meses requeriremos de una inyección adicional debido a la reducción del ingreso mensual. Para realizar este pronóstico hay que estimar el tiempo de recuperación del sector particular en el que se genera nuestro ingreso. Por ejemplo, si hablamos de manufactura para exportación, probablemente será cuestión de algunos meses, pues el T-MEC (ver artículo) por sí solo dará un empujón importante a este sector; pero si pensamos en el retail de bienes de semi-lujo, tal vez tomará un poco más de tiempo. En este análisis será relevante también mirar el ritmo de vacunación de la población a la cual va dirigido el producto o servicio del cual se desprende nuestro ingreso.

En segundo lugar, es conveniente llevar a cabo una completa re-estructura de nuestro gasto y buscar otras fuentes de ingresos. Siempre hay cosas de las cuales podemos prescindir, siempre hay formas de eficientar los consumos en el hogar y siempre hay que recordar que los pequeños lujos pueden esperar. Por otro lado, hay distintas formas de complementar el ingreso, desde un trabajo de medio tiempo, la venta de artículos con amigos y familiares, hasta buscar diversificar (en el caso de los empresarios) e intentar otros nichos de mercado que no requieran más inversión que un poco de tiempo extra de trabajo (las noches son largas, y los fines de semana también). Las personas crecemos más justo durante los tiempos más retadores de nuestras vidas. La necesidad es el mejor estímulo para re-inventarnos.

En tercer término se puede también mirar la opción de volver líquidos algunos activos muebles (autos, lanchas, maquinaria, mobiliario, etc.) que son más fáciles de adquirir cuando las cosas vuelvan a una relativa estabilidad.

Y finalmente, existe también la posibilidad de una estrategia de re-estructura inmobiliaria. Para esta tarea es relevante la asesoría de un profesional en bienes raíces. Hay varias opciones:
  • Poner el inmueble en renta y buscar un inmueble más pequeño y más económico (donwsizing). De esta forma, el diferencial en la renta puede ayudarte a cubrir parcial o totalmente el hueco de la disminución del ingreso.
  • Hipotecar el bien inmueble, en vez de venderlo. Esta es una opción que resuelve una necesidad de liquidez, pero hay que recordar que implica el pago de una letra mensual. Sin embargo, las tasas de interés que predominan en el mercado están en niveles muy accesibles. Los asesores inmobiliarios tienen siempre al alcance algún broker hipotecario que puede ayudarte con este objetivo.
Si ya se recorrieron todos los caminos arriba señalados, probablemente entonces la vía de la venta del inmueble sea la opción siguiente. Para ello, es relevante realizar un avalúo profesional y, a través de una charla con un buen asesor inmobiliario, podrás saber el tiempo estimado para que la operación llegue a buen puerto. Establezcan en conjunto una estrategia de precios y de promoción para evitar el abuso de los especuladores, que tratan de aprovecharse de las necesidades de algunos vendedores.




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