La nueva anormalidad

Reflexionemos sobre esto: lo que hoy tiene al mundo de cabeza es el ritmo de contagio de una enfermedad provocada por un virus de fácil transmisión. Al hacerlo, caeremos en cuenta de que para que las cosas vuelvan a un cauce medianamente parecido a aquél en el que vivíamos hace un año, falta mucho tiempo. Y lo más importante: muchas cosas jamás volverán a ser como antes. Entonces, lo que nos toca es ADAPTARNOS y SOBREPONERNOS.

El mundo enfrenta hoy más de 110 millones de contagios de COV-SARS2 y se han registrado más de 2.4 millones de fallecimientos. La economía mundial registró una contracción cercana al 4.3%. En todos los países se ha sentido duro y tupido el embate del COVID19. Y lo único que impulsará una verdadera recuperación es la reducción en el número de contagios (y por lo tanto, de muertes).

A menos que los seres humanos nos adaptemos.

Se trata sí, de vacunarnos. Pero definitivamente no podemos esperar a que seamos llamados dentro de 2 meses o un año a hacerlo. No. La vida tiene que seguir. Lo anormal de hoy, en nuestra mente y corazón, tiene que convertirse en normal. Es más, posiblemente antes de que el virus se controle a una escala razonable, podríamos enfrentarnos a variantes y cepas más agresivas para las que las vacunas no sean suficientemente efectivas. Si bien, en el mundo desarrollado, la estrategia de vacunación es relativamente ágil, en el resto de los países no lo es. Y eso implica que el virus siga adaptándose, mutando, cambiando de manera caprichosa para seguir contagiando. Por lo tanto, se maneja en el mundo científico que la pandemia estaría bajo control probablemente hasta el año 2023.

¿Qué implica esto? Cubrebocas, aislamiento social, confinamientos, por muchos meses más. Así es que tendrán que esperar los conciertos, las grandes bodas, los largos viajes, los eventos masivos, las escuelas, las convenciones, y un largo etcétera. Según el Banco Mundial, durante este año, la economía global volverá al nivel pre-pandemia. Pero estoy seguro de que los escenarios pesimistas de una recuperación más lenta son cada vez más factibles. Y en el caso de nuestro país, el Fondo Monetario Internacional vislumbra que nuestra recuperación tomará 6 años o más.

Así es que es momento de cambiar o morir. Tal vez la frase te suena exagerada. Pero no lo es. Por ello, la adaptación es urgente. En tu negocio y en tu vida, necesitamos asimilar esta nueva forma de vida. Así es que aquí te comparto ciertas cosas que debemos considerar para salir adelante.

En tu negocio/actividad profesional:

1. Abraza la tecnología.

No queda otra, así es que súbete a la ola y disfrútala. Las interacciones virtuales no son una opción. Sí, no hay nada mejor que mirar a los ojos a tu cliente, colaborador o proveedor; pero por lo pronto, las videollamadas, los webinars, los talleres en línea serán nuestro pan de cada día.

Por otro lado, tienes que ingeniártelas para acercarte a tu mercado de manera virtual. No esperes a que lleguen los clientes. Tienes que ser proactiv@ en buscarles y acercar tus bienes y servicios a través de las herramientas tecnológicas. En una reciente encuesta a empresarios publicada por Mejores Empresas Mexicanas, con asombro observé que tan sólo al 8% de los empresarios encuestados les preocupa el tema tecnológico en su organización. Si seguimos esperando a que en unos meses volvamos a operar como antes, las cosas podrán empeorar considerablemente.

2. Diversifica.

No importa si lo que vendes está desempeñándose bien o mal durante la pandemia. Tienes que estar preparad@ para incursionar en nuevos horizontes. A nivel empresarial, es buen momento para buscar alternativas. Pueden ser nuevos productos o servicios, o simplemente nuevos mercados. Busca a clientes viejos, conversa con ellos. Pueden salir oportunidades de negocios o pueden ser una fuente interesante de información.

Y a nivel profesional, por qué no, tener un plan B: ya sea en marcha, o al menos bien planteado a nivel proyecto. Revive viejos contactos, busca a colegas que ya hace años no ves, piensa en ese proyecto que siempre quisiste arrancar y nunca te animaste. Tal vez sea el momento de iniciarlo.

3. Sé flexible.

Este tiempo será de golpes en la pared. Iniciarás 'leads' que después te darás cuenta que no llevaron a nada. No te desanimes, los intentos te hacen crecer. Sigue buscando, sigue intentando. Sólo mide bien los recursos (personales y materiales) que destinas a la exploración. Mide bien tus fuerzas para que no pongas en riesgo tu ingreso/actividad principal.

En tu vida personal:

1. Sé disciplinad@.

La combinación de la posible monotonía del trabajo desde casa con las malas noticias que escuchamos a nuestro alrededor, pueden convertirse en una tentación para ir aflojando el paso. No. No caigas en la tentación. Comienza temprano, inicia con meditación, con ejercicio y con la planeación del día. Realiza con ímpetu tus actividades y no pares para ir a la cocina por un refresco de cola. Mejor toma agua y sigue tu rutina productiva del día. Evita los distractores. Termina a una hora razonable y dedica tiempo a tu familia y a los nuevos proyectos. En el tiempo de trabajo, trabaja y el tiempo personal dedícalo a lo personal.

2. Cuida tu salud.

Es sabido que condiciones como la obesidad, la hipertensión y otras, son factores de riesgo durante esta pandemia. Entonces cuídate. Ejercítate y come sanamente, muévete durante el día, y haz de esto un hábito. Manténte hidratad@, come de manera balanceada y de preferencia aumenta tu consumo de vegetales, que son fuente natural de vitaminas y minerales. Duerme tus horas, evita maratones nocturnos de series en los servicios de streaming, y si tienes algún vicio, trabaja en eso durante este tiempo.

3. Engrandece tu mente y tu espíritu.

Llevamos ya casi un año con el COVID19 rondando nuestra vida. Y nos falta mucho todavía. Si tu mente y tu espíritu no están fuertes, será difícil seguir. Interactúa con personas positivas y relaciónate mejor con quienes te rodean, perdona y pide perdón. Es momento de crecer. Hay que mantener la motivación interna, ser positivos y agradecer lo que sí tenemos. Mientras haya vida, hay esperanza.

Por anormal que parezca, esta nueva normalidad será la norma por un buen rato. Adaptémonos y sobrepongámonos.






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