La enfermedad que prueba al mundo: tú y tus proveedores

S&Pcalificación

En medio de una desaceleración mundial en la actividad económica, de crisis comerciales y de la guerra del petróleo llega el bicho que nos puso a prueba.
Puso a prueba el sistema económico, pero también puso a prueba a los gobiernos, al sistema de salud, a las empresas, a su liderazgo, a los empleados, a las familias, a las personas.

Si bien, a través de nuestro voto podemos influir, en realidad en la economía, en el gobierno y el sistema de salud, poco podemos cambiar en el futuro inmediato. La parte sobre la que te quiero invitar a la reflexión es aquélla en la que sí podemos impactar, con actos y con decisiones: las empresas, los hogares y nuestra propia persona. Y escribiré varios artículos para cubrir la temática completa.

Comenzaré pues con la primera parte.

El ser empresario no es un juego. Es un rol que requiere mucha responsabilidad, pues no sólo se trata de hacer dinero, sino de cómo se hace. Aquí no aplica aquella frase conocida de "el fin justifica los medios". Hay empresarios cuyo único fin es multiplicar su riqueza, sin considerar que ningún recurso se libra del desgaste. Y cuando una pieza de una maquinaria se sobre-desgasta, truena, y todo se va al traste.

El ser empresario implica administrar la riqueza que se genera, y dejar que ella fluya. Tanto proveedores como empleados y dueños deben de compartirla y dejar que pase de mano en mano. Concentrarla no sirve de nada.

Por ello, la relación entre empresa y proveeduría debe ser cercana, de mancuerna y no sólo una transacción cliente-proveedor. Debe de existir la confianza mutua de que si una parte pide ayuda, la otra la pueda otorgar, sabiendo que la una no estará abusando (y viceversa).

¿Por qué los proveedores existen? Porque ningún empresario es capaz de producir todos los bienes y servicios requeridos para que el bien o el servicio salga a la venta al mercado. Los proveedores pues forman parte de la cadena productiva y la calidad de lo que nos brindan determina cuán bueno será nuestro producto o servicio en la calle.

Si hemos apretado a nuestros proveedores para maximizar utilidades, el día que consigan un mejor cliente nos dejarán. O el día que les pidamos alguna consideración por la contingencia que estamos viviendo, nos mirarán con desdén. Y viceversa, si hemos crecido con ellos, si nos hemos desarrollado juntos, si la relación ha sido verdaderamente productiva para ambos, seguramente podrán apoyar en estos tiempos.

El COVID está poniendo a prueba la relación con tus proveedores. Si has sido un buen cliente para ellos (y no hablo de cuánto les has pagado), te echarán una mano. Si no, apenas termine esta situación, decide cambiar. Sé mucho más que un cliente: que ellos se conviertan en tus socios comerciales. Págales a tiempo, ten conversaciones de valor con ellos, no aprietes demasiado plazos de crédito, descuentos ni otras condiciones comerciales. Recomiéndales a otros clientes. Crezcan juntos.

Aprovechemos los aprendizajes de esta etapa.


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