¡Bravo Maricarmen!

bravo Maricarmen

En Triana, Sevilla, Maricarmen venció al coronavirus. Al llegar a su complejo de departamentos, sus vecinos la ovacionan con un afectuoso aplauso de bienvenida, de admiración y de aliento.

Video aquí: Video de Maricarmen - Twitter

¡Bien por ella! Admirable, fuerte y victoriosa. No conocemos su vida ni los detalles, pero imagino que tuvo buena atención médica. También pienso que tuvo miedo. Pero este miedo se convirtió en una decisión firme de seguir adelante. Y hoy tiene algo maravilloso qué contarle a las nuevas generaciones. Hoy me alienta a seguir adelante. Y quiero compartirlo contigo.

Ví el video nuevamente, e hice un ejercicio: cambié a Maricarmen por una mexicana, por una empresa, por mi comunidad, por mi país. Y así, en medio de la polarización, de la falta de apoyo a las empresas y de los fake news, creo que vale la pena hacer el ejercicio: pongámonos en el lugar de Maricarmen.

En rojo escribiré lo que probablemente enfrentó Maricarmen. En azul la equivalencia en este ejercicio.

Diagnóstico positivo. Llega la pandemia a nuestro país. Nos preguntamos qué vendrá, cómo enfrentaremos la cuarentena desde nuestros hogares. Nos cuestionamos cómo haremos para prolongar en lo más posible la vida de nuestros negocios. También llegamos a pensar qué haremos si nos enteramos de que un familiar se contagia, o incluso si nosotros mismos somos tomados por el virus.

Viene el tratamiento, 5 días en el hospital. A unos les toca encerrarse en casa, a otros seguir trabajando en las calles de nuestras ciudades. Unos cuidando de los otros y los otros cuidando de los unos. Vemos noticias de despidos. Leemos pronósticos de colapso económico. Experimentamos incertidumbre y los días se hacen largos.

Comienzan las dolencias, pero sacamos fuerzas. En medio del miedo que contagia la situación y de tanta información confusa, comenzamos a adaptarnos, decidimos estirar la cabeza, observar, pensar. Tal vez es momento de tomar decisiones, de mirar a nuestro alrededor y hacer cambios en nuestro actuar y en nuestra forma de hacer negocios. Probablemente también sea momento de ayudar a otros. Adoptamos una rutina productiva. Nos hacemos preguntas sobre cómo será todo después de esto , imaginamos una nueva normalidad.

Las dolencias menguan, pero falta todavía. Las decisiones de cambiar y de ayudar comienzan a motivarnos. Después de todo seguimos aquí. La rutina comienza a dar resultados. La nueva normalidad se ve cercana y cada vez más real y más factible. Comenzamos a ver cambios en nuestro estilo de vida. Tal vez algunas de las necesidades que teníamos mientras las cosas eran "normales", no eran tan necesarias. Vemos que los nuevos planteamientos en nuestros hogares y negocios toman forma y dan resultados.

El médico nos da de alta, salida del hospital, traslado a casa y ¡aplausos! Llegó el momento, sí se pudo. ¡Sí se pudo! Terminó la contingencia y las decisiones valieron la pena. La disciplina dió resultados. Podemos continuar. ¡Podemos continuar!

¿Y qué sigue? ¿Y qué sigue? Ahora toca vivir intensamente esta nueva normalidad. Mirar hacia atrás y decir: "valió la pena, ¡Bravo Maricarmen!" Y no, no se trata de un romanticismo idealista y hueco; por el contrario, en estos tiempos se trata de luchar con corazón, mente, músculo y espíritu.

¡A luchar Maricarmen! ¡con todo!




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