La enfermedad que prueba al mundo 2: tus hábitos

Los hábitos en la cuarentena

Hemos hablado ya sobre cómo esta pandemia está poniendo a prueba mucho de lo que hacemos. Y es que en medio de esta enrarecida contingencia, sale de nosotros lo que verdaderamente somos. ¿Qué somos si no lo que pensamos? ¿qué somos si no lo que hemos hecho -o dejado de hacer- por años?

Hoy, esta pandemia pone a prueba lo más arraigado en nuestro ser: nuestros hábitos.



Comencemos por nuestros negocios. Durante estos meses, probaremos la adaptabilidad de nuestra organización, el liderazgo de los que tienen roles gerenciales, la capacidad de ejecución de nuestros equipos. La forma en la que hemos administrado el flujo de caja será determinante para sobrevivir. La disciplina en el seguimiento y la supervisión determinarán mucho de lo que se pueda lograr; y por último, lo visionario de nuestras estrategias definirá el camino hacia adelante.

Pasemos por nuestras familias. Confinados a los muros de nuestra casa probaremos si la construcción en la que vivimos es sólo un inmueble o si es un verdadero hogar. Llevaremos al límite la relación con nuestras parejas y con nuestros hijos, y veremos cuánto nos conocíamos realmente. El nivel de comprensión y tolerancia que hayamos desarrollado en nuestra historia familiar, será vital para sobrevivir. La integración en la que hemos trabajado determinará cuán disfrutable o insufrible que serán los días del encierro.

Terminemos por nuestra persona. Los largos y monótonos días pueden no serlo si somos personas productivas y disciplinadas. Lo duro del camino puede ser suavizado por medio de tu fe. El aumento de peso o la depresión se harán realidad si nos entregamos a pensamientos negativos y excesos en lo que ingerimos. Los fines de semana puede ser aburridos e iguales al resto de la semana o pueden significar un verdadero break en el que planeemos actividades diferentes.

En fin... La decisión sobre los hábitos es nuestra, de nadie más. Y hoy tenemos frente a nosotros una maravillosa oportunidad: todos tenemos hábitos por mejorar.

Así es que a través de esta reflexión, te invito a que con todas tus fuerzas, desarrolles hábitos positivos durante esta contingencia: en tu negocio, en tu familia y en tu persona. Esto puede significar un punto de inflexión, en el que tu vida tome el rumbo que necesita tomar, para así generar una transformación que te lleve por caminos que nunca podrías haber sospechado. ¡Aprovecha!




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